Si en nuestra anterior entrada nos subíamos a una tabla de windsurf para domar las olas, hoy tenemos que ponernos serios (pero solo un poco) para viajar en el tiempo hasta el mismísimo origen del mito. Para muchos amantes del coleccionismo, hablar de Chabel Vacaciones es hablar de la casilla de salida, el Big Bang de Feber. En el año 1985, la juguetera alicantina Feber presentó en sociedad una nueva propuesta dispuesta a revolucionar el mercado de las fashion dolls en España. No querían una muñeca inalcanzable; querían reflejar a una adolescente real de unos 14 años con la que las niñas de la época pudieran identificarse plenamente. ¿Y cuál fue la temática elegida para conquistar las estanterías en aquella inolvidable Navidad? Exacto: las vacaciones.
Bajo el sello original de Vacaciones Ref. 1121, Chabel no llegó sola, sino preparada para diferentes escapadas con conjuntos cargados de la personalidad propia de mediados de los ochenta:
Estilo viajero y urbano: Vestidos cómodos pero con cortes modernos en rosa, azul y morado, gafas de sol y mini mochila idónea para subirse a un tren o a un avión ficticio en mitad del salón de casa.
Accesorios con alma: Lo que volvió locos a los niños y niñas de la época fue el realismo de sus complementos. Toalla, sombrilla y nevera que imitaban a la perfección los a las de verdad.
El inicio de una era dorada
Aunque en sus primeros meses de vida en 1985 se trató de un lanzamiento discreto, la línea Vacaciones fue la semilla perfecta. El público infantil no tardó en enamorarse de sus rasgos dulces, catapultando a Chabel hacia un éxito masivo que estallaría en la televisión poco tiempo después.
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