Si en nuestro anterior viaje nostálgico analizamos el nacimiento de la muñeca con su línea Vacaciones de 1985, hoy nos detenemos en otra de las variantes más queridas y cotizadas de esa primera hornada: Chabel Montmartre Ref. 1170/0.
A mediados de los años 80, Feber demostró que Chabel era una joven refinada y con un gusto impecable. Con el nombre del barrio más bohemio de París por bandera, este modelo no buscaba destacar por un despliegue masivo de accesorios complejos, sino por su sencillez, realismo y un outfit icónico que se quedó grabado en la memoria de toda una generación.
Un outfit impecable para pasear por el Sena
La magia de Chabel Montmartre residía, sin duda, en su vestuario. Nada de excesos, era como el capítulo piloto de una serie; aquí la muñeca lucía un look formal, clásico y puramente europeo:
El conjunto: Vestía una elegante chaqueta roja a juego con una falda roja hasta la rodilla, contrastada a la perfección con una camiseta blanca básica debajo. Un conjunto impecable que definía la moda juvenil de la época. Habían dos versiones este conjunto con diferente tejido uno de ellos era un símil a la polipiel y los originales han sobrevivido más o menos bien.
Sencillez en los accesorios: Fiel a las primeras ediciones, el set no venía saturado. Traía los complementos justos y necesarios para simular un viaje corto: su fiel maleta y un pequeño set con sus accesorios de aseo indispensables.
Los coleccionistas que hoy buscan esta pieza en plataformas de coleccionismo saben que la presentación era parte de su encanto.
Chabel Montmartre se comercializaba en las recordadas cajas de color rosa o blanco y rosa, con ese diseño limpio tan característico de los primeros años de Feber, antes de que el catálogo se expandiera hacia los grandes playsets de los noventa. Una muñeca sencilla, bonita y con un aire parisino que demostraba que, a veces, menos es más.