Hay lugares pequeños que lo dicen todo. La casita de Chabel es uno de ellos: un refugio en miniatura donde cada detalle habla de calma, hogar y momentos compartidos.
Entre paredes llenas de recuerdos, la vida sucede despacio. El horno se abre y deja escapar el aroma de galletas, la nieve cae al otro lado de la ventana y dentro siempre hay una luz encendida que invita a quedarse un poco más.
Chabel y Danny encuentran aquí su rincón: café caliente, pastas sobre la mesa, miradas tranquilas y la compañía silenciosa de su gatita, que parece saber exactamente cuándo acercarse. La televisión murmura de fondo y el tiempo se detiene, como en aquellas Navidades de antes.
Esta casita no es solo un escenario, es una sensación. Habla de lo cotidiano, de lo sencillo y de esas cosas pequeñas que, juntas, construyen recuerdos. Una casa que no necesita ser grande para sentirse llena.
Gracias por acompañarme en este recorrido por la casita de Chabel. Un espacio hecho con cariño, donde la magia vive en los detalles y el hogar siempre está abierto.
Si te apetece ver la casita de Chabel en acción, he preparado varios vídeos donde cada rincón cobra vida poco a poco. En el canal de YouTube de Chabel de Feber encontrarás escenas llenas de calidez, pequeños gestos y detalles en miniatura que completan esta historia.
Y por si has empezado a coleccionar hace poco o simplemente tienes la duda, ninguna de las dos versiones de la villa tiene horno. La fotografia del horno responde al módulo Cocina y me vino muy bien para el vídeo.
Gracias por acompañarme y entrar, una vez más, en este hogar en miniatura.
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