sábado, 23 de abril de 2016

23 de Abril, sinónimo de muchas cosas...




La rosa, el libro, el patrón de Cataluña, Aragón, Cáceres, Alcoy… Internacionalmente lo es de Inglaterra, Georgia, Etiopía, Bulgaria o Portugal (entre otros).

Es un día de fiesta en algunos lugares y en otros, a pesar de ser laborable, se vive una diada totalmente lúdica y festiva.

Sant Jordi / San Jorge

Muchas son las historias alrededor de este personaje. Los libros de historia nos hablan de Jorge de Capadocia como un militar romano nacido en la Capadocia (actual Turquía) en el siglo III. Tras recibir la orden del Cesar de perseguir a los cristianos, se negó y tras su apresamiento fue torturado y finalmente decapitado un 23 de abril del 303. Con el tiempo fue declarado mártir y después Santo.
Esta historia fue cogiendo fama con el pasar de los años; se iba trasladando de una generación a otra y San Jorge fue adquiriendo mayor protagonismo. Su mayor esplendor llegó en la Edad Media, cuando en muchas guerras y cruzadas era venerado por ser el Patrón de los Caballeros. De ahí su fama internacional de este personaje a nivel mundial.

Ya en casa nos encontramos con varias historias y leyendas en torno a este personaje y su influencia como patrón de pueblos, ciudades y/o comunidades autónomas. Desde los tiempos de la Corona de Aragón encontramos múltiples referencias del santo como para convertirse en Patrón de Aragón y Cataluña.

Pero quizás sea en esta última donde más fama ha adquirido el santo y la festividad, ya que hay constancia que se celebra desde el siglo XV. Fue en el año 1667 cuando el papa Clemente IX aprobó que el 23 de abril fuese fiesta allí.

Popular es también la leyenda de San Jorge / Sant Jordi y el dragón, muy arraigada en Cataluña, siendo la más popular la que lo sitúa en Montblanc (Tarragona).

Las calles de Cataluña se llenan de puestos de libros y flores. Es típico, un día como este, regalar una rosa a la amada y ésta recompensar el gesto entregando un libro.

Regalar una rosa…

El origen del porqué se regala una rosa a la mujer amada es bastante incierto. Constan escritos que hablan de una feria de rosas por Sant Jordi en el siglo XV. Ya en tiempos de la Diputación del General en Cataluña se celebraba una misa en la capilla del palacio de la Generalitat a la que acudían miembros de la nobleza y de los estamentos sociales, políticos y religiosos de la comunidad. Las mujeres asistentes a dicha misa eran agasajadas con una rosa, como referencia a la Feria de rosas que se celebraba por entonces.

En Cataluña, la diada de Sant Jordi está estrechamente relacionada con el día de los enamorados, celebrándose esta fiesta mucho más activamente que la del 14 de febrero.
Podemos encontrar referencias a esta fecha como día de enamorados en el Empordà (Girona) donde antiguamente, un día como este, los mozos en edad casadera tenían el derecho a colarse de madrugada en la casa de la muchacha a la que amaban o pretendían y sacar a ésta a la calle, aunque estuviese dormida o en camisón. Evidentemente, cuando llegaba este día, las muchachas del lugar llevaban muchas horas arregladas y preparadas a la espera de la visita del mozo correspondiente.




Es el día del libro...

La idea de celebrar un día dedicado a los libros surgió del escritor valenciano, afincado en Barcelona, Vicent Clavel Andrés, quien lo propuso a la Cámara Oficial del libro de Barcelona.

Dando la Cámara el visto bueno y tras llevarlo a consulta del rey Alfonso XIII del presidente Miguel Primo de Rivera, éstos dieron su beneplácito para que se celebrase en Barcelona la primera Feria del libro el 7 de octubre de 1926. Se escogió esta fecha como conmemoración al día en que nació uno de los más ilustres representantes de las letras castellanas: Miguel de Cervantes. Fue cuatro años más tarde, en 1930, cuando se decidió trasladar la fecha de la Feria del Libro de Barcelona al 23 de abril por dos importantes razones: la primera por motivos meteorológicos, ya que durante la primavera la temperatura para realizar este tipo de eventos era mucho más propicia que en otoño. El segundo motivo, y no menos importante, era porque (por aquel entonces) se tenía el convencimiento sobre la coincidencia en la fecha de la muerte tanto de  Cervantes como la de otro gran escritor universal: William Shakespeare. 

La Feria del Libro en su nueva fecha de celebración comenzó a adquirir muchísima más relevancia, ya que coincidía que en Barcelona (y toda Cataluña) el 23 de abril ya era un día muy especial en el que en se celebraba de una manera muy destacada la Diada de Sant Jordi, patrón de la comunidad y en la que existía la tradición de regalar en dicha jornada una rosa a todas las mujeres. Fue entonces cuando se introdujo la costumbre de regalar a los hombres un libro, la cual se ha mantenido hasta nuestros días.

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