Estas fotos de Chabel vestida de nazarena no son nuevas. En realidad, las hice hace muchos años con mi Canon, y ahora las he recuperado para darles una nueva vida. En su momento ya publiqué una entrada titulada “Chabel nazarena” y entonces vestía con los colores de la cofradía de El Descendimiento, pero al volver a verlas, sentí que tenían algo más que contar.
Quizá porque la Semana Santa siempre ha sido parte de mí.
Recuerdo cuando iba al colegio de monjas, donde estos días y los previos tenían un significado muy especial. Y también a mi abuela, que me llevaba a ver las procesiones. Y mi padre tocando en la banda municipal durante las procesiones. Ese silencio, la música, las luces… son cosas que se quedan dentro, aunque pase el tiempo.
Chabel vestida de nazarena, con su farolillo iluminado, avanzando poco a poco… Todo en miniatura, pero con esa misma sensación de recogimiento y emoción.
Me gusta pensar que, a través de estas imágenes, puedo capturar pequeños instantes de algo mucho más grande. Como si en cada detalle, por pequeño que sea, se escondiera un recuerdo.
Para la Manola, reciclé un vestido que le hice a Chabel hace tiempo al
que le añadí las mangas. Sus accesorios: para la mantilla utilicé una
original de mi abuela que tengo guardada como oro en paño, la peineta es
una blonda de papel a la que le hice una base firme y después la pinté y
el abanico lo hice también con la blonda y cartulina negra.
Para mí, esto no es solo fotografía. Es una forma de revivir momentos, de reinterpretar tradiciones y de darles mi toque personal.
Para mí, esto no es solo fotografía. Es una forma de revivir momentos, de reinterpretar tradiciones y de darles mi toque personal.
Y quizá por eso, aunque ya no vea las procesiones, siento que de alguna manera sigo formando parte de ellas.






No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comparte lo que piensas....